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La fiesta de San Francisco 2014




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Reflexiones en torno a la fiesta de San Francisco 2014

wolfvongubbioVivimos en un mundo lleno de conflictos y guerras. El poder de los intereses y del lucro individual pesa mucho más que toda comprensión y razón. Entonces ¿cómo podemos encontrar una salida de la espiral de la violencia aparentemente tan inevitable? ¡Estamos, pues, en tiempos muy poco favorables para la espiritualidad franciscana de la no violencia!
El ideal de la no violencia para la solución de conflictos se expresa en la vida de Francisco de Asís de modo ejemplar en la conocida leyenda del lobo de Gubbio . Es una narración pedagógica, en la cual se pueden ver todos los elementos franciscanos de crear pacifismo. Estos elementos son especificados brevemente a continuación:
  • La paz no viene por si sóla, sino que deben hacerse los pasos necesarios para conseguirla. Francisco actuó siempre sin vacilaciones cuando se dió cuenta de algún conflicto o disputa.
  • La paz no puede construirse con el uso de la violencia, pues la violencia genera siempre nueva violencia. A ello se debe el rechazo a portar armas y el compromiso por la no violencia activa, siguiendo la idea básica del Sermón de la Montaña de Jesús.
  • La paz es en última instancia un don de Dios. Por ello Francisco se entendió a si mismo sólo como instrumento de paz. De esto se da la conclusión: no se puede ser constructor de paz en el esquema de la no violencia si no se tiene una espiritualidad profunda.
  • La paz será posible únicamente si nos comprendemos y nos tratamos como Hermanas y Hermanos, esto es, erradicando toda forma de hegemonía o dominio de unos sobre otros. Francisco estuvo convencido de que entre hijas y hijos de un mismo Padre en el cielo no pueden darse relaciones superior-inferior, señores-esclavos, privilegiados-desposeídos.
  • Construir la paz sólo es posible si previamente entramos en un proceso de reconciliación. Perdonar donde sea necesario, aceptar la disculpa cuando se ha suplicado por el perdón.
  • Y finalmente debemos estar conscientes de que normalmente los conflictos surgen donde reinan desigualdades y condiciones de injusticia. Quien quiera construir la paz debe preocuparse en primer lugar de la justicia social.
La paz, por lo tanto, ni es ausencia de la guerra ni tampoco se limita a la eliminación del terrorismo, sino que es el camino árduo para crear justicia y posibilitar a todos una vida en dignidad.
„Pace e bene" – este saludo sigue siendo la expresión de la misión del que se inspira franciscanamente en este mundo.
Andreas Müller OFM

A todas las y los lectores les deseamos muchas bendiciones
en la Fiesta de San Francisco para continuar adelante y animados
a seguir en el camino emprendido.

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VIVIR A DIOS DESDE DENTRO - Reflexion para compartir


Pentecostés(A) Juan 20, 19-23
VIVIR A DIOS DESDE DENTRO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 04/06/14.- Hace algunos años, el gran teólogo alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente problema de la Iglesia de nuestros tiempos es su “mediocridad espiritual”. Estas eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es “seguir tirando con una resignación y un tedio cada vez mayores por los caminos habituales de una mediocridad espiritual”.
El problema no ha hecho sino agravarse estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de Dios.
La sociedad moderna ha apostado por “lo exterior”. Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la interioridad.
Es triste observar que tampoco en las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma: escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios, mientras nuestro corazón está ausente.
En la Iglesia se habla mucho de Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de Dios en lo más hondo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos el Espíritu del Resucitado en nuestro interior? ¿Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de Dios desde dentro?
Acoger al Espíritu de Dios quiere decir dejar de hablar solo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de nuestro ser.
Esta experiencia interior de Dios, real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir sin descubrirla antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me parece muy difícil mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la agitación y frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

FELIZ PASCUA desde Laboulaye

Los franciscanos seglares de Laboulaye queremos compartir esta reflexion a modo de regalo pascual.



Pascua de Resurrección (A) Mateo 28, 1- 10
VOLVER A GALILEA
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).


Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.
El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.
No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.
Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?
En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.
A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?
Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.
Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

 (“Volver a Galilea” de José Antonio Pagola en ECLESALIA, 16/04/14)

No a la idolatría del dinero


AÑO XIV
10.920 suscripciones

ISSN: 1579-6345


ecleSALia 26 de febrero
de 2014
"PREMIO ALANDAR 2011"

8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.
La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.
Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.
Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.
“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.
Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.
“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.
Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).