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Reflexiones en torno a la fiesta de San Francisco 2014
El ideal de la no violencia para la solución de conflictos se expresa en la vida de Francisco de Asís de modo ejemplar en la conocida leyenda del lobo de Gubbio . Es una narración pedagógica, en la cual se pueden ver todos los elementos franciscanos de crear pacifismo. Estos elementos son especificados brevemente a continuación:
La paz, por lo tanto, ni es ausencia de la guerra ni tampoco se limita a la eliminación del terrorismo, sino que es el camino árduo para crear justicia y posibilitar a todos una vida en dignidad.
„Pace e bene" – este saludo sigue siendo la expresión de la misión del que se inspira franciscanamente en este mundo. Andreas Müller OFM
A todas las y los lectores les deseamos muchas bendiciones
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La fiesta de San Francisco 2014
VIVIR A DIOS DESDE DENTRO - Reflexion para compartir
Pentecostés(A) Juan 20,
19-23
VIVIR A DIOS DESDE DENTRO
JOSÉ
ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN
SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 04/06/14.- Hace algunos años, el gran teólogo
alemán, Karl Rahner, se atrevía a afirmar que el principal y más urgente
problema de la Iglesia de nuestros tiempos es su “mediocridad espiritual”. Estas
eran sus palabras: el verdadero problema de la Iglesia es “seguir tirando con
una resignación y un tedio cada vez mayores por los caminos habituales de una
mediocridad espiritual”.
El problema no ha hecho sino
agravarse estas últimas décadas. De poco han servido los intentos de reforzar
las instituciones, salvaguardar la liturgia o vigilar la ortodoxia. En el
corazón de muchos cristianos se está apagando la experiencia interior de
Dios.
La sociedad moderna ha apostado por
“lo exterior”. Todo nos invita a vivir desde fuera. Todo nos presiona para
movernos con prisa, sin apenas detenernos en nada ni en nadie. La paz ya no
encuentra resquicios para penetrar hasta nuestro corazón. Vivimos casi siempre
en la corteza de la vida. Se nos está olvidando lo que es saborear la vida desde
dentro. Para ser humana, a nuestra vida le falta una dimensión esencial: la
interioridad.
Es triste observar que tampoco en
las comunidades cristianas sabemos cuidar y promover la vida interior. Muchos no
saben lo que es el silencio del corazón, no se enseña a vivir la fe desde
dentro. Privados de experiencia interior, sobrevivimos olvidando nuestra alma:
escuchando palabras con los oídos y pronunciando oraciones con los labios,
mientras nuestro corazón está ausente.
En la Iglesia se habla mucho de
Dios, pero, ¿dónde y cuándo escuchamos los creyentes la presencia callada de
Dios en lo más hondo del corazón? ¿Dónde y cuándo acogemos el Espíritu del
Resucitado en nuestro interior? ¿Cuándo vivimos en comunión con el Misterio de
Dios desde dentro?
Acoger al Espíritu de Dios quiere
decir dejar de hablar solo con un Dios al que casi siempre colocamos lejos y
fuera de nosotros, y aprender a escucharlo en el silencio del corazón. Dejar de
pensar a Dios solo con la cabeza, y aprender a percibirlo en los más íntimo de
nuestro ser.
Esta experiencia interior de Dios,
real y concreta, transforma nuestra fe. Uno se sorprende de cómo ha podido vivir
sin descubrirla antes. Ahora sabe por qué es posible creer incluso en una
cultura secularizada. Ahora conoce una alegría interior nueva y diferente. Me
parece muy difícil mantener por mucho tiempo la fe en Dios en medio de la
agitación y frivolidad de la vida moderna, sin conocer, aunque sea de manera
humilde y sencilla, alguna experiencia interior del Misterio de Dios. (Eclesalia
Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su
procedencia).
FELIZ PASCUA desde Laboulaye
Los franciscanos seglares de Laboulaye queremos compartir esta reflexion a modo de regalo pascual.
Pascua de Resurrección (A) Mateo 28,
1- 10
VOLVER A GALILEA
JOSÉ
ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN
SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
Los evangelios han recogido el
recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado
al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen
amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal
vez escondidos.
El mensaje, que escuchan al llegar,
es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así:
“¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha
resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo
para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está
muerta.
No lo hemos de olvidar. Si queremos
encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de
buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y
ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas
gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.
Entonces, ¿dónde lo podemos
encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus
discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”.
¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo
se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de
hoy?
En Galilea se escuchó, por vez
primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador
del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos
alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del
Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.
A orillas del lago de Galilea,
empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su
estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más
humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va
delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el
cristianismo?
Por los caminos de Galilea se fue
gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una
experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden
a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el
amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de
nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de
nosotros.
Si volvemos a Galilea, la “presencia
invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos
evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus
palabras de aliento.
(“Volver a Galilea” de José Antonio Pagola en ECLESALIA, 16/04/14)
No a la idolatría del dinero
AÑO XIV10.920 suscripciones
ISSN: 1579-6345
ecleSALia 26 de febrero
"PREMIO ALANDAR 2011"
8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34
NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).
ECLESALIA, 26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.
La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.
Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.
Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.
“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.
Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.
“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.
Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
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